¿Ponemos una hora en pausa?

Seguramente hayas experimentado, más de una vez, esa sensación en la que se te desborda todo. En ese instante darías lo que fuera por parar el tiempo aunque fuera una hora. Pues sí existe esta posibilidad a través de una capacidad dentro de cada uno de nosotros, con un gran potencial de desarrollo, que nos puede ayudar a alcanzar ese objetivo: el Mindfulness.

La Sociedad de Mindfulness y Salud define el Mindfulness como «La capacidad de prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación.» Otra definición para esta ‘capacidad’ es la meditación plenamente consciente.

El Mindfulness tiene su origen en Kapilavastu, lugar remoto que hoy día se podría situar entre la frontera entre la India y Nepal. Además es una disciplina dirigida a todo el mundo, pero en particular para aquellas personas que hayan pasado o estén pasando por situaciones que provoquen ansiedad, estrés o angustia. A grandes rasgos: permite aclarar nuestra mente, darnos lucidez y tranquilidad. Por lo tanto, podríamos decir que el Mindfulness es ‘un camino para alcanzar la felicidad’.

¿Qué beneficios podemos obtener?

  • Crea consciencia hacia los placeres sencillos y las alegrías pasajeras, que a menudo pasamos por alto. Es una herramienta clave para aprender a saborear esas experiencias.
  • Cultiva también nuestro bienestar psicológico al ayudar a identificar y perseguir nuestros objetivos y valores; a aprender y madurar; cultivar las relaciones, aceptar nuestros puntos fuertes y debilidades y a reaccionar con prudencia a las molestias inevitables.
  • Ayuda a transformar una tarea o situación desagradable en una fuente de satisfacción.

En definitiva, ayuda a encontrar la felicidad y el bienestar en plena adversidad.

¿Cómo lo hace?

  • A través de la observación y etiquetado de tus pensamientos y sentimientos del momento presente sin juzgarlos ni juzgarte por tenerlos.
  • Prestando atención a lo que estás haciendo mientras lo estás haciendo.
  • Tratando con compasión.
  • Aceptando tus pensamientos y sentimientos mientras actúas de acuerdo a tus objetivos y valores.

¿Cómo se practica?

Puedes practicarlo a través de la respiración en situaciones de angustia o ansiedad. Para ello, coloca una mano sobre tu pecho y céntrate únicamente en tu respiración durante unos minutos. Puedes además practicar la meditación plenamente consciente con cada tarea que hagas en tu día a día. Por ejemplo, puedes disfrutar del olor de una taza de café recién hecho o del calor que te irradia un calefactor.

Son importantes los puntos mencionados anteriormente en aquellas situaciones en las que cogemos una idea o un pensamiento y lo cavilamos de tal forma, que conseguimos crear una montaña de unos simples granos de arena.

En definitiva, nos complicamos la vida, cuando deberíamos disfrutarla y a aprender a relativizar.

Para conocer más sobre el tema me gustaría recomendar un libro, que tuve el placer de leer hace unos meses: Mindfulness para la felicidad, creado por los mejores psicólogos de las corrientes actuales.

Este libro muestra a través de casos clínicos reales cómo el desarrollo de esta capacidad puede ayudar a sobrellevar y relativizar diversas situaciones. Además, nos aporta herramientas para dejar de rumiar nuestros pensamientos y técnicas para realizar este tipo de meditación.

Sin duda un libro clave en herramientas para poder pausar la vida por unos cuantos minutos, para poder volver a marcar nuestro rumbo.

Por último, cabe mencionar que la meditación plenamente consciente se ha creado un hueco en nuestro sistema sanitario. En concreto, me gustaría destacar la creación de una aplicación basada en el Mindfulness por el Hospital La Paz de la Comunidad de Madrid, para disminuir la ansiedad en los pacientes que se van a someter a una intervención quirúrgica.