persona mayor

Los cuidados paliativos afrontan los problemas asociados a una enfermedad grave y potencialmente mortal.

Paliar significa atenuar y mitigar el efecto de una enfermedad. Los cuidados paliativos implican la atención de problemas físicos, psicológicos, sociales y hasta espirituales de las personas que sufren patologías incurables y mortales.

Se calcula que anualmente cuarenta millones de personas necesitan de este tipo de cuidados pero de ellas sólo un 14% los reciben.

La Organización Mundial de la Salud define que el objetivo de la asistencia paliativa es mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias. La atención paliativa no influye sobre el cuándo se produzca el momento de la muerte, pero sí sobre la forma en la que ocurra.

Afirma indudablemente la vida y persigue que el paciente se encuentre lo mejor posible durante el mayor tiempo posible, evitando el encarnizamiento terapéutico. Este último se refiere a la aplicación de técnicas y tratamientos lesivos para el paciente buscando prolongar la vida de forma estéril.

Se debe de dar un cuidado integral al paciente

Son numerosas las enfermedades que sufren las personas que precisan cuidados paliativos. Destacamos entre ellas las siguientes: enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas, sida, diabetes e insuficiencia renal. También, aunque en menor medida, se puede aplicar atención paliativa a enfermedades hepáticas crónicas, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, artritis reumatoide, enfermedades neurológicas, demencia, anomalías congénitas y tuberculosis.

No se ocupan de curar, sino de paliar. Tratar de mejorar síntomas que suelen ser comunes a las enfermedades mencionadas, entre ellos el dolor, el estreñimiento, la dificultad respiratoria, los vómitos, la falta de apetito… Esta parte de la medicina debe ser ejercida por equipos multidisciplinares de medicina, enfermería, psicología y trabajo social. Así, pueden ofrecer un cuidado integral del paciente y sus allegados.

persona mayor sentada en una silla frente a una playa

Algo está fallando

La aplicación oportuna y adecuada de los cuidados paliativos sigue siendo una asignatura pendiente en gran parte del mundo. De hecho, de 234 países estudiados sólo 20 poseen un programa integrado de asistencia paliativa.

En informes recientes nos avisan: los analgésicos opiáceos están infrautilizados de forma generalizada a pesar de las recomendaciones de las agencias internacionales a este respecto.

Algunos obstáculos son:

  • Miedo a la administración de opiáceos por un supuesto riesgo de adicción. En el contexto de los cuidados paliativos no es tal, salvo excepciones.
  • Creencias y tradiciones sobre el cuerpo, la vida y la muerte.
  • Falta de conocimiento y experiencia de los profesionales a cargo de la planificación de las políticas sanitarias que obvian la asistencia paliativa dentro de la cartera de servicios.
  • Déficit en la formación de los trabajadores sanitarios en cuanto a la aplicación de estos cuidados.
  • Limitar la asistencia paliativa a algunos casos de cáncer o a las últimas semanas de vida.

España actualmente, no puede presumir de la cantidad ni de la calidad de este tipo de servicios sanitarios. Desde que hace 25 años comenzara la implantación de la Estrategia de Cuidados Paliativos, no se ha conseguido atender adecuadamente a la población.

La Organización Médica Colegial (OMC) estima que sólo la mitad de los pacientes que necesitarían cuidados paliativos los recibe. Este tema está políticamente eclipsado por el debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido. Quizá el acceso a una atención paliativa suficiente y de calidad, disminuiría la necesidad social en cuanto a estos últimos. Además, está comprobado, bajan los ingresos hospitalarios innecesarios y con ello el gasto público asociado.

Imagen de con varias pastillas de diferentes medicamentos

El camino que queda por recorrer

El futuro no promete ser mejor. Anualmente se incrementa la esperanza de vida y con ella la prevalencia de enfermedades crónicas. No obstante, puede ser una oportunidad para dar un paso adelante.

Se necesitan poner en marcha políticas para:

  • Aumentar la presencia de los cuidados paliativos en las estrategias de salud como parte de las coberturas sanitarias públicas del sistema nacional de salud.
  • Incrementar el número de profesionales dedicados a esta atención, así como mejorar su formación.
  • Adaptar la legislación sobre fármacos opiáceos para el tratamiento del dolor y dificultad respiratoria.

Como sociedad en continuo avance, no podemos olvidar a una de las franjas más frágiles de la población, aquella que se encuentra al final de la vida. El proceso de morir es complejo y con frecuencia está sujeto a creencias personales, familiares, culturales y religiosas. Unos cuidados paliativos públicos, tempranos, de calidad y accesibles garantizan una vida y una muerte en condiciones dignas para todos.