La homeopatía es un lucrativo negocio que está en auge en nuestro país

La homeopatía es una terapia alternativa que gana adeptos en todo el mundo. Como ejemplo, el mayor laboratorio dedicado a la elaboración de este tipo de productos factura anualmente en Francia unos 370 millones de euros y en España unos 20 millones y subiendo.

Si no te queda claro qué es la homeopatía, sigue leyendo

La homeopatía consiste en una terapia inventada por el médico sajón Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII. Se basa en el principio de que “lo similar cura lo similar”. Así, la sustancia elegida se diluye sucesivamente en agua hasta alcanzar proporciones infinitesimales. De ahí que en muchas ocasiones no se encuentre ni rastro del supuesto “agente sanador” tras las muchas diluciones en el producto final. Es decir que lo que se comercializa es básicamente agua con sacarosa y lactosa que recubren los preparados.

Sin respaldo científico

De hecho numerosos estudios a gran escala confirman la inexistencia de efectos curativos de la homeopatía. La reconocida revista The Lancet, tras realizar su último estudio sobre el tema en 2005, recomendó abandonar la investigación al respecto considerando que ya está suficientemente demostrado la ausencia de evidencia científica de estos productos.

No es requerido ningún título específico para prescribir homeopatía. Si bien es cierto que unos 10.000 médicos colegiados en España la prescriben, a pesar de no haber demostrado ninguna acción curativa. No obstante, la Organización Médica Colegial (OMC) no recomienda su uso por considerarla una pseudociencia sin base científica probada. También otras organizaciones internacionales rechazan su aplicación.

El “a mí me funciona” es un riesgo potencial

Los productos homeopáticos son inocuos, es decir, no producen ningún efecto positivo ni negativo. A pesar de ello, muchas personas comentan “a mí me funciona”. Parece que en el proceso de ‘curación’ está implicado el efecto placebo: consiste en que el sujeto tratado percibe una mejora subjetiva sin que la sustancia consumida tenga ningún poder curativo demostrado. En este proceso, interviene la relación de confianza entre el terapeuta y el paciente. Ésta se basa en el elevado tiempo de consulta, un elemento fundamental que los profesionales de la Sanidad Pública en general no se pueden permitir por las ya conocidas limitaciones del sistema.

Los riesgos derivados del consumo de estos preparados consisten en el potencial abandono de los tratamientos farmacológicos de medicina tradicional. En enero de 2016, un niño de 7 años con asma crónico de Girona, falleció por una infección respiratoria  tratada únicamente con homeopatía. Otro niño italiano también de 7 años, murió en mayo de 2017 por complicaciones asociadas a una otitis que sus padres se negaron a tratar con antibióticos.

Ejemplos reales difíciles de creer

Veamos algunos ejemplos tan reales como estrafalarios de productos homeopáticos. Las diluciones de cafeína se usan para tratar el insomnio. Las de heces de perro para paliar diarreas y gastroenteritis. Sin olvidar otras más exóticas como la dilución de agua del Amazonas usada para armonizar el estado emocional, de TNT para la tos persistente, Muro de Berlín para superar la sensación de soledad y opresión… Algunas corrientes de homeópatas van más allá y rechazan la vacunación de la medicina tradicional. Prescriben vacunas homeopáticas. Se abre el debate, ¿qué opinas tú?.