Existen al año miles de quejas sobre las residencias de ancianos, muchas de ellas por falta de personal

En España hay disponibles más de 360.000 plazas para ancianos en residencias de todo tipo, tanto públicas como privadas. Es bien sabido que esas plazas van creciendo año a año, debido al envejecimiento de la población. Debido a ello, las residencias de ancianos han crecido de forma exponencial en lo últimos años.

Sin embargo, este incremento ha provocado también que los problemas de estas aumenten. Además, provoca serias deficiencias en una gran mayoría de ellas.

Según un estudio, más del 60% de los ancianos que viven en residencias presentan alguna deficiencia nutricional

Uno de los grandes problemas de las residencias de ancianos es la deficiencia nutricional. Un estudio realizado por Novartis Medical Nutrition en 2017 demostró que este colectivo no disfruta del aporte nutricional necesario.

Si bien es cierto que muchos de los ancianos tienen problemas en la deglución, además de otras enfermedades como demencia, EPOC, o ser más propensos a sufrir enfermedades, también hay que tener en cuenta la falta de personal y la escasez de tiempo para su atención diaria.

Paciente en una residencia

Falta de personal

Las quejas constantes por parte de sindicatos y muchas veces del propio personal es algo notable en los últimos años.

Los ratios de enfermera-paciente son llamativos cuanto menos. En la Comunidad de Madrid el 25% de enfermeras cuidan a “usuarios válidos” y el 35% a “usuarios asistidos”. En otras palabras, que se precisa de un personal sanitario por cada cuatro pacientes.

No quiere decir que estos sean pacientes 100% independientes. Solo que necesitan ayuda para ir al baño, vestirse de forma moderada en la mayoría de los casos.

Por otro lado, se precisa como mínimo una enfermera para tres pacientes dependientes. Estos son pacientes a los que hay que lavar, acostar, alimentar y asistir en absolutamente todo.

¿Es la falta de personal entonces un problema grave?

Como ya hemos comentado antes, la falta de personal y, por tanto, la falta de tiempo es lo que provoca un mal cuidado y una mala atención de los ancianos.

Esto puede provocar un aumento de úlceras por presión, la aparición de enfermedades, la incapacidad del anciano a realizar una vida normal y, en un último caso, la muerte.

Aunque existen muchas residencias de ancianos, en prácticamente el 100% de ellas se sufren carencias de personal. Existe también una falta de preparación en el mismo, al igual que la falta de medios de los que se disponen para un cuidado adecuado.

En las próximas semanas iremos poco a poco desengranando cómo funciona el sistema y qué se debería de mejorar para dar un cuidado óptimo.