Mindfulness: una nueva perspectiva en Sanidad

En el artículo de hoy entrevistaremos a dos reconocidos psicólogos que no sólo han introducido el Mindfulness a sus propias vidas, sino que han cambiado la vida de muchas personas. Hoy nos contarán sus puntos de vista más personales sobre la materia, además de ofrecernos sencillos consejos para aquellos que estén interesados en el tema.
Como extra, también os contaremos la experiencia personal de dos compañeras que han realizado unos cursos de Mindfulness y como quieren integrarlo en su día a día como profesionales sanitarias.
¡Comencemos!
Ismael Jiménez Milán es un psicólogo, dedicado a la práctica clínica. Ha trabajado en el sector de las adicciones a tóxicos y dependencias comportamentales; coordina, como voluntario, en un servicio de asesoramiento psicológico en Lambda Valencia (destinado al colectivo LGTBI+), además de coordinar a un grupo terapéutico para personas con VIH y trabajar en su propio gabinete de psicología.

Mª Isabel Rubió Gavidia es psicóloga general sanitaria y está formada en diferentes protocolos como

  • MBCT (Terapia cognitiva basada en Mindfulness)
  • MSC (Mindfulness y Autocompasión)
  • CFT (Terapia focalizada en la compasión)

Además es coautora y formadora del programa ESCUELAS CONSCIENTES de AEMIND (Asociación Española de Mindfulness y compasión)

¿Qué es para ti el Mindfulness? ¿Qué te ha aportado a tu vida?

Ismael: El Mindfulness es un entrenamiento en salud, es un ejercicio que me ayuda a estar mejor con los míos y conmigo mismo. Me gusta mucho comparar el cerebro con cualquier músculo del cuerpo y, dentro de esta comparación, siempre pregunto el por qué muchas personas entrenan y ejercitan diversos músculos de su cuerpo y, en cambio, no realizan la misma actividad con su cabecita. Así pues, una persona que entrena de manera regular sus piernas, obtiene una resistencia mayor ante múltiples situaciones como por ejemplo salir a caminar, subir escaleras, agacharse, estar de pie sin cansarse durante más tiempo, etc.
¿Qué podríamos conseguir si llevamos a cabo la misma regularidad en entrenar nuestro cerebro? En mi experiencia, Mindfulness me ha aportado calma, la habilidad de poder minimizar los pequeños “sustos” que todos tenemos en el día a día. Mis amigos y conocidos siempre me dicen con cariño que, desde que practico Mindfulness con regularidad, “tengo horchata en vez de sangre por las venas”.
Me considero afortunado de haber podido formarme en psicología, una pasión que llevo inculcando desde pequeñito y, dentro de la psicología, desarrollarme dentro de las Terapias de Tercera Generación. Entre los componentes comunes de estas se encuentra el Mindfulness, práctica contemplativa que nos lleva a querernos ‘un poquito más’ y a disfrutar más de nuestro día a día.

Isabel: Para mi Mindfulness es la puerta hacia la conexión con lo que ocurre en el momento presente: lo que ves, lo que sientes, lo que hueles, lo que oyes… Te hace consciente de todo ello, al dirigir la atención hacia estos estímulos. Tu atención está en lo que está aconteciendo a tu alrededor o en ti mismo/a. A diferencia de cuando estas de cuerpo presente, pero ausente (pensando en otras cosas). La práctica de Mindfulness me ha aportado poder aprender a soltar y dejar de estar enganchada a mis pensamientos. Esto me ha permitido encontrar la paz en mi interior y llegar a sentirme serena en el día a día. Empecé a practicar en el año 2007 en un grupo de meditación que se hizo en la Universidad de Castellón, Universidad Jaume I, dirigido por el Dr. Ausias Cebolla. Nunca olvidaré esa primera toma de contacto con el Mindfulness pues, cuando lo probé, me dio la sensación de encontrar aquello que andaba buscando de manera inconsciente.

A nivel personal, el Mindfulness me ayudó a cortar como por arte de magia, las crisis asmáticas, arrastradas desde el año y medio de edad. Eso fue para mí muy liberador y me hizo todavía afianzar más esta práctica y creer más en sus efectos. Lo vi muy interesante para trasladarlo tanto a mi vida como a mi trabajo.

¿Con qué regularidad lo practicas?

Ismael: Me he creado el hábito matutino de: café, ducha, arreglarme, meditar 5 ó 10 minutos y a trabajar. Generalmente practico Mindfulness en días laborables ya que, lo tengo tan automatizado en mis mañanas antes de comenzar la jornada laboral que, no supone un esfuerzo extra. Es muy importante tener una regularidad y crear hábito: yo suelo practicarlo con una frecuencia de 4/5 días a la semana y los 5/10 minutos que puede durar la sesión dependerá de si se me han pegado las sábanas o no. Aconsejo practicarlo a primera hora de la mañana ya que nuestra rutina suele ser más firme que en otros momentos del día y esto ayuda a estabilizar el proceso meditativo.
Isabel: Practico a diario. Esta forma de dirigirte al mundo es constante una vez la tienes integrada en tu vida. Realizo tanto práctica formal como informal: con la práctica formal me siento 20 minutos al día, por la mañana o por el mediodía, y realizo una práctica de meditación diferente. Intento combinar a lo largo de una semana diferentes tipos de práctica, para que sea más enriquecedor (meditaciones dirigidas a atender los pensamientos o a tener una mayor conciencia del cuerpo, de entre otras). Por otro lado, realizo práctica informal, es decir, atiendo de forma consciente, el mayor tiempo posible, a aquello que estoy haciendo en el día a día: andar, comer, ejercicio físico, contestar correos…

¿Qué perfil de pacientes tienes? ¿Qué mejoras/beneficios ves en aquellos pacientes que practican Mindfulness?

Ismael: Creo que actualmente nos encontramos en un momento donde las personas apuestan por la salud, por cuidarse, y esto hace que no exista un perfil determinado en mi consulta, cada usuario difiere del anterior en cuanto a edad, forma de vida, intereses terapéuticos, etc.
¿Sabes cuando un ser querido nos cuenta un problema y nosotros al escuchar su situación de forma externa podemos opinar mejor? ¿Y esa sensación al escuchar un conflicto ajeno a nosotros donde vemos los hechos con menor gravedad? A este proceso, en psicología, lo denominamos “perspectiva” y es esta perspectiva el principal componente que una persona desarrolla con la práctica regular del Mindfulness.
Se consigue minimizar preocupaciones, contemplarlas con un abanico más amplio de soluciones y no tener los niveles de malestar previos al entrenamiento en Mindfulness.
Isabel: El perfil de pacientes que atiendo en Artic Psicología y Salud, de Carcaixent, son sobre todo adultos con problemas de ansiedad o estado de ánimo, también niños con síntomas de TDAH o con miedos o problemas de relación (Ej.bullying).
Los resultados son muy positivos, ya que la Atención plena (Mindfulness) ayuda a que disminuyan los síntomas de ansiedad  y mejora el estado de ánimo de las personas.
A los niños con rasgos de TDAH o miedos les ayuda a centrar su atención, mejorando su concentración y calmando su mente. Por otro lado, a los niños con problemas de relación les ayuda a confiar más en sí mismos y a soltar los miedos e inseguridades.

¿Algún consejo para animar a los lectores a que se inicien en el mindfulness o para aquellos que ya lo están practicando?

Ismael: El principal consejo es que se pongan una meta inicial muy pequeñita como, por ejemplo, conseguir realizar 3 meditaciones semanales con una duración de 3 minutos cada una y elegir una franja del día concreta (donde no existan muchos cambios para poder crear un hábito estable). La forma de arrancar la meditación ya dependerá del gusto de cada uno: buscarse algún grupo de meditación, leer alguno de los numerosos libros que existen o utilizar alguna aplicación para teléfono móvil. Siempre y cuando las metas sean pequeñas, uno conseguirá ir cumpliendo poquito a poco el nuevo propósito meditativo.

Isabel: Sí, para las personas que no han probado la meditación les animaría a que lo pusieran en práctica, acudiendo a algún curso de introducción al Mindfulness o siguiendo programas estructurados para introducirse en la meditación, como son el programa MBCT, MBSR o MSC, para notar sus beneficios. También les diría que esta práctica no tienen que hacerla como algo impuesto, es una manera de atender al mundo conscientemente.

Si no es su momento para iniciarse en la práctica, mejor retomarlo más adelante si surge la curiosidad para aprender. Para los ya iniciados, les sugiero que acudan a algún grupo de meditación o Shanga para mantener la práctica y compartir su práctica con el grupo, si lo desean, ya que eso enriquece en gran medida la experiencia personal.

La experiencia Mindfulness

Una vez hemos conocido las enriquecedoras experiencias de nuestros invitados, Ismael e Isabel, continuamos con María (Médica de la Comunidad de Madrid, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria) y Ana (Enfermera generalista de la Comunidad Valenciana). Ambas nos contarán qué les han aportado estos cursos a ellas mismas y cómo pueden estos nuevos conocimientos ayudar a sus pacientes en su día a día.

¿Qué te ha aportado el Mindfulness?

María: Este curso de Mindfulness ha supuesto un primer acercamiento a la meditación aplicada en la vida diaria. A través de la concentración y la atención plena, esta disciplina me ha permitido practicar técnicas de relajación, meditación y yoga. También he aprendido las diversas aplicaciones en la práctica clínica diaria así como las dificultades al llevarla a cabo. Ha sido  muy gratificante experimentar un aumento en mi “estar presente” en el aquí y ahora de cada momento. Así la vivencia de la realidad se hace más consciente, gozosa y profunda, simplificando a la vez los problemas del día a día.

Ana: Había leído un par de libros sobre este ámbito porque me había llamado bastante la atención la primera vez que oí hablar del tema, pero sin duda recomiendo la experiencia presencial con AEMIND.

Lo que me ha aportado el Mindfulness es volver a disfrutar de las pequeñas cosas y sensaciones que pasamos por alto en nuestro día y día, además de hacerme ver el mundo desde otra perspectiva, porque es alarmante el tiempo que pasamos dentro de una rutina diaria o dándole una y otra vez vueltas a las mismas cosas.

¿Cómo crees que puede ayudarte en el ámbito laboral con tus pacientes?

María: Se trata de una disciplina muy beneficiosa. Me puede ayudar en la relación con los pacientes. Es decir, en el manejo de las emociones y sentimientos que se ponen en juego en el trato con las personas que consultan por enfermedades u otros problemas sociosanitarios.  Además, el profesional a nivel personal puede incrementar su concentración y empatía, así como mejorar el control del estrés y la frustración. Por otro lado, se puede aplicar como terapia adyuvante en el dolor crónico y patologías psiquiátricas como el insomnio, la depresión, la ansiedad, las adicciones, etc.

Ana: Comparto la opinión de mi compañera María, no sólo nos puede ayudar a ser mejores profesionales sino a relacionarnos con una mayor empatía tanto con nuestros pacientes como con nuestros allegados. Además, muchos hospitales están introduciendo ya estas técnicas en el día a día con los pacientes para disminuir su estrés o ansiedad antes de una intervención o a afrontar de diferente forma una nueva realidad. Es una nueva disciplina que podríamos incorporar prácticamente a cualquier ámbito y que, sin duda, supondría una experiencia enriquecedora que ayude a concentrarnos mejor en el momento presente y a dejar de lado las preocupaciones y miedos que pueden aparecer.

 

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