La humanidad de las personas

Valencia ha sido parte de un hito histórico esta última semana. Podemos estar muy orgullosos de cómo la capital del Turia, junto a Cruz Roja y los diferentes cuerpos de seguridad del Estado, ha podido gestionar la crisis de los refugiados del Mediterráneo.

En el artículo de hoy vamos a hacer un breve repaso del suceso y os contaremos en primera persona cómo se ha vivido hora tras hora la situación en el día de ayer.

El comienzo

Hace aproximadamente 10 días estalló en todos los medios de comunicación que a un barco llamado Aquarius, con 629 inmigrantes a bordo, se le impedía llegar a tierra en Italia y Malta. Lamentablemente para muchas personas, las soluciones más “razonables” eran dejar a aquellas personas (en las que había muchos niños solos, embarazadas y familias) de nuevo en sus países en guerra, de los cuales estaban intentando huir. Otra cruel solución era dejarlos vagar en alta mar indefinidamente.

Pero estamos de enhorabuena, porque el nuevo gobierno de España supo reaccionar a la situación y ofreció el puerto de Valencia para su recepción, y posterior acogida por todo el territorio nacional, a los futuros refugiados. Debemos estar realmente orgullosos porque, por primera vez en mucho tiempo, las noticias sobre España han dejado de ser sobre corrupción o inestabilidad política para mostrar a un país lleno de comprensión, empatía y humanidad.

La preparación fue clave

A primeras horas de la madrugada del domingo, voluntarios de Cruz Roja y los cuerpos de seguridad del Estado levantaron un campamento increíble, el cual sirvió para recibir, acoger y atender a cada uno de los refugiados que llegaban en los barcos. Allí, además de darles comida y ropa limpia, se les identificó y se les gestionó la documentación pertinente. También se les dio atención médica y a todo aquel que necesitaba una mayor asistencia sanitaria se le trasladaba a los 5 hospitales de la capital del Turia.

En torno a las ocho de la tarde, empezaron los traslados a los centros habilitados. Pese a la complicada situación, se les veía felices y tranquilos, lo que suponía un gran alivio para todos los que estábamos trabajando en ese momento.

Nos movilizaron en autobuses para poder atender a los refugiados y poder protegerles de las mafias

El último autobús, del cual formé parte de la asistencia, se encargó por una parte de llevar a todos los puntos a las mujeres, entre las cuales

había embarazadas y chicas bajo sospecha de trata de blancas, esto es que estaban en riesgo de que las pudieran raptar para tráfico o comercio que se realiza con mujeres de cualquier raza para forzar su prostitución.

Pero la noche no acabó ahí, una vez a salvo, tocaba recoger a todos aquellos que estaban en los hospitales de la ciudad, a los cuales se les había dado el alta.

Sobre las 2.30 de la madrugada, salíamos del primer hospital, La Nueva Fe, con todos partes médicos y la documentación de extranjería, la cual la realizó un gran equipo policial que repitió en cada uno de los siguientes hospitales.

Alrededor de las 5.00, salimos del Hospital Clínico, el último, después de haber estado en el Hospital Peset, Hospital General y en el Hospital Arnau de Vilanova.

Cabe hacer una especial mención a todos los equipos asistenciales de los servicios de urgencias que hicieron una labor excepcional.

Aproximadamente a las 8.00 de la mañana de hoy, salíamos de Cheste después de haber dejado al último grupo y haber transmitido al grupo de voluntarios allí a cargo de cómo estaba la situación, ya que por fin llegaban a su destino final tras 20 horas desde que habían llegado a tierra.

El final de una noche

Realmente una noche complicada, pero que guardaremos en el recuerdo. Aproximadamente atendimos a más de 120 personas desde que llegamos, pero no sólo nos encargábamos de la parte asistencial, sino que al ser todos voluntarios de diferentes perfiles, nos encargábamos al mismo tiempo de coordinar la recogida y recepción entre todos los hospitales y el destino, a la vez que hacíamos de interpretes.

Podríamos destacar el papel de enfermería en la noche de ayer, en la que tan sólo siendo 3 enfermeras, como referencia del equipo asistencial de la Cruz Roja, conseguimos que todo saliera a flote pese a las circunstancias.

Falta de apoyo institucional hacia los voluntarios

Me hubiera gustado que desde el Gobierno, la GVA y Cruz Roja hubieran dispuesto un equipo de coordinación y responsabilidad, en lugar de sobrecargar desde mi punto de vista tanto a los voluntarios.

Sin duda hay mucho que aprender de la jornada de ayer, hemos presenciado una emergencia de envergadura internacional, por lo que debemos estar muy contentos y orgullosos de que funcionara todo ayer en cadena, a pesar de las circunstancias.

Mi pequeña reflexión

Me gustaría decir que el mundo necesita un cambio urgentemente, no se puede describir con palabras lo vivido en esas 15 horas al lado de los refugiados.
Pasamos de estar con un brutal despliegue policial en el puerto, que daba hasta miedo, a recorrernos en una sola noche 5 servicios de urgencias, haciendo de intérpretes, de enfermeras y de oído para las historias de las familias y de la gente más joven, cada una más espeluznante que la anterior

Cambio en la sociedad

Nuestra sociedad necesita un cambio grande, no me puedo imaginar cómo deben de estar en sus países para que metan a sus hijos en un barco en condiciones deplorables sin saber si algún día llegarán a puerto. En conclusión, hay que ser más humanos porque la vida da muchas vueltas.

Ojalá nadie se vuelva a encontrar en su situación ni veáis nada parecido a lo que he podido ver esta noche.