En el mundo se suicida una persona cada cuarenta segundos. En España, diez personas al día. Desde hace once años es la primera causa de muerte no natural en nuestro país.

 

El suicidio en cifras

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) unas 800.000 personas mueren por suicidio alrededor del mundo anualmente. El doble que por accidentes de tráfico. Además, se cree que muchos más suicidios no se registran como tales, si no como accidentes, intoxicaciones o ahogamientos.

Se trata de la primera causa de muerte no natural a nivel mundial. La segunda en los jóvenes de 15 a 29 años. Sin embargo, la población que más se quita la vida tiene entre 40 a 59 años. Los hombres se suicidan el doble que las mujeres. Esto último puede relacionarse con la menor letalidad de las formas de ejecución que suelen elegir estas últimas.

Puede ser que te preguntes porqué no sabías nada de ésto si es un tema tan importante. Lo cierto es que el suicidio es responsable de más muertes que las guerras y los homicidios juntos. Sin embargo, debido al estigma de la enfermedad mental así como para evitar la alarma entre la población, estos datos no han sido ampliamente divulgados o no al menos como otros de salud o demográficos.

Las razones

Sin duda las razones que empujan a un suicida son de gran complejidad, dado que intervienen cuestiones psicológicas, biológicas, sociales, culturales y ambientales. Si bien es cierto que cada suicida tiene distintas motivaciones, se han observado factores de riesgo comunes entre ellos. Se suicidan en mayor número las personas que presentan problemas mentales, especialmente de depresión y trastornos relacionados con el abuso de alcohol y otras sustancias. Échale un vistazo a nuestro artículo sobre los jóvenes de hoy y la enfermedad mental.

También son numerosos los suicidas que toman la decisión de acabar con su vida impulsivamente tras vivir una pérdida, un fracaso financiero, una ruptura sentimental o recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica o grave. Un primer intento de suicidio fallido es el mayor factor de riesgo para volver a intentarlo. De hecho, se cree que por cada persona que se suicida hay otras 20 que lo han intentado sin conseguirlo.

 

También en esto influye la pobreza

No es casualidad que el 79% de los suicidios se produzcan en los países de rentas más bajas. Quizás tenga que ver con la presencia de mayores y más numerosos grupos de minorías vulnerables. O puede ser que se deba a una menor posibilidad de acceso a los servicios de asistencia social y de salud pública. De hecho, la conducta suicida es más frecuente en las poblaciones discriminadas o marginadas como las víctimas de un conflicto armado, refugiados, reclusos, migrantes, indígenas, homosexuales, trans…

 

Los que se quedan

Los familiares y amigos de las personas que se suicidan experimentan un profundo sentimiento de culpa, impotencia y sinsentido. Sobretodo para aquellos que se encuentran en el círculo más intimo.

¿Qué pude haber hecho para evitarlo? ¿Acaso yo no era motivación suficiente para que decidiera quedarse? Estas y otras preguntas resultan devastadoras para los que se quedan y sobreviven al suicida. Sin embargo, es importante recordar que nadie puede hacer absolutamente nada si alguien se quiere suicidar. Es decir, el suicida que desea la muerte hará lo posible por conseguir su objetivo de morir, independientemente de los que le rodean.

Esta clase de muerte, más que ninguna otra ya sea de causa natural o accidental, genera una enorme fractura en el entorno social del afectado. Como consecuencia los allegados pueden precisar apoyo psicológico continuado. Poder hablar del tema con libertad y encontrar respeto en los demás, es fundamental para estas personas, los que se quedan.

Prevención y futuro

Debido al gran impacto del suicidio a nivel social, sanitario y laboral, la OMS reclama a las autoridades nacionales que apliquen medidas de prevención urgentemente y que la salud mental sea una prioridad en las agendas políticas. Esta organización está llevando a cabo un plan de prevención del 2013 al 2020 cuyo objetivo es sensibilizar a las autoridades y a la población de la creciente incidencia de este fenómeno. Asimismo publicó un informe para la prevención global de este fenómeno en 2014.

Recientemente el Gobierno de España ha anunciado medidas en este sentido, orientadas a la información ciudadana para la superación social del tabú entorno al suicidio y a las enfermedades mentales. Además se trabajará en la mejora de la formación de los profesionales sanitarios, la detección temprana de los problemas mentales, el tratamiento adecuado de los mismos y el acompañamiento a los familiares de los afectados.

Para más información: http://www.who.int/mental_health/suicide-prevention/world_report_2014/es/