Congestión, goteo nasal, picor de garganta, lagrimeo, dificultad para respirar… ¿Te suenan estos síntomas? Llega la temporada álgida de alergia estacional

El polen es uno de los desencadenantes más importantes de procesos alérgicos, de diferente gravedad, entre la población sensible. Tiene una función reproductora básica en el mundo vegetal. El polen atmosférico procede de los árboles y plantas que están a nuestro alrededor en parques y jardines.

Su presencia depende de la estación del año y de las condiciones climatológicas. Los pólenes se presentarán todos los años durante la época de polinización de las distintas especies vegetales específicas de cada región, que en la Comunidad de Madrid suele comenzar en Enero y terminar en Julio-Agosto. Además, hay más concentración de pólenes en la atmósfera después de las tormentas y cuando hay viento fuerte.

  • En primavera aparecen pólenes de sauce, encina, roble, gramínea (pastos, césped, praderas…), plátano de sombra, olivo, morera, aligustre y abedul.
  • En verano tenemos de ortiga, remolacha, acelga, cenizo… Entre otros.
  • En invierno hay de arizónica, ciprés, aliso, olmo, álamo, chopo y fresno.

Puedes consultar los datos actualizados sobre períodos de floración y polinización en la web de madrid.org.

¿Qué síntomas tiene?

Puedes sufrir los siguientes síntomas combinados o por separado:

Conjuntivitis: enrojecimiento ocular, picor, lagrimeo e inflamación palpebral.

Rinitis: obstrucción nasal, estornudos muy frecuentes y continuados, secreción acuosa nasal, picor en los orificios nasales y también en paladar, garganta y oídos.

Rinoconjuntivitis: mezcla de los síntomas previos. Es la forma más frecuente de manifestación de alergia al polen, antiguamente se la conocía como ‘fiebre del heno’.

Asma: cursa con síntomas a nivel bronquial con tos, dificultad respiratoria y autoescucha de sibilantes. Se trata de la enfermedad más importante por su potencial gravedad.

¿Qué tratamientos hay disponibles?

Para tratar los diferentes cuadros clínicos de la alergia estacional contamos con antihistamínicos, descongestionantes nasales, corticoides y broncodilatadores.

Tu médico de familia te indicará los fármacos según los síntomas que presentes. Eso sí, en casos de crisis asmática con dificultad respiratoria intensa, se debe consultar urgentemente en el centro médico más cercano para recibir tratamiento inmediato. Si existen síntomas graves, con mal control a pesar de tratamiento, nuestro médico de atención primaria puede derivarnos a Alergología que valorará el inicio de inmunoterapia.

¿Qué puedo hacer yo para mejorar?

De forma general, puedes poner en práctica las siguientes recomendaciones:

  • Evita el contacto directo con las plantas productoras del polen al que tienes alergia.
  • Mantén limpias las manos y la cara, lavando nariz y ojos con agua fresca.
  • Si viajas en coche, mantén las ventanas cerradas. Evita además desplazamientos en moto o bicicleta.
  • Usa gafas de sol y mascarilla en el exterior para impedir el contacto del polen con las mucosas de boca, nariz y ojos.
  • Limpia el polvo de tu domicilio con aspirador y bayetas húmedas.
  • Utiliza filtros de polen en el aire acondicionado de viviendas y vehículos.
  • Evita factores que pueden empeorar los síntomas: humos y vapores, olores fuertes, contaminación atmosférica, cambios bruscos de temperatura, realizar ejercicio físico sin preparación…
  • Infórmate del tipo y la concentración de polen según la época. Además ten en cuenta que las concentraciones de polen en el aire aumentan en días de tormenta de alto contenido eléctrico y vientos fuertes.