Numerosos estudios científicos avalan los beneficios para la salud, tanto física como mental, de la práctica frecuente de ejercicio físico en todas las edades.

¿Cuándo fue la última vez que practicaste ejercicio físico? ¿Cuántas horas pasas sentado al día?

Las respuestas a estas preguntas son más importantes de lo que crees. Según la Organización mundial de salud (OMS), el sedentarismo es la cuarta causa de mortalidad y discapacidad a nivel mundial. El estilo de vida sedentario, caracterizado por pasar demasiado tiempo sentado, se ha asociado a un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2, disfunción metabólica y una mayor mortalidad por enfermedad cardiovascular y cáncer. Estos riesgos podrían disminuir limitando el tiempo invertido en actividades sendentarias y aumentando la actividad física.

Sin embargo, a pesar de sus beneficios cada vez son más las personas que no realizan ningún ejercicio físico de forma regular. Esto puede atribuirse a los amplios horarios de clases, las largas jornadas laborales, el ocio sedentario, la difícil conciliación de la vida familiar y social, entre otras. ¿Cuál es tu excusa?

¿En qué me beneficia el ejercicio físico?

El ejercicio es no sólo una herramienta para llevar un estilo de vida saludable, sino también un medio de disfrute para crear y mantener relaciones sociales. Además, la evidencia científica nos dice que la práctica de actividad física frecuente se relaciona con los siguientes beneficios, que dependerán de las condiciones personales de cada individuo (sexo, edad, estado de salud previo…):

  • Reduce el riesgo de desarrollar obesidad, diabetes, hipertensión y dislipidemias y ayuda a 
controlarlas.
  • Disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de colon y mama.
  • Reduce el riesgo de cardiopatía isquémica y otras enfermedadescardiovasculares.
  • Disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades mentales, como la 
demencia, la depresión y la ansiedad.
  • Ayuda a controlar el peso.
  • Fortalece los huesos y articulaciones, así como preservar o incrementar la masa muscular.
  • Aumenta la capacidad de coordinación y respuesta neuromotora, disminuyendo el riesgo y consecuencias de las caídas.
  • Incrementa la actividad del sistema inmune.
  • Mejora la autoestima.

¿Cómo empiezo a ejercitarme?

Si tienes entre 6 y 18 años debes realizar un mínimo de una hora diaria de actividad física moderada o intensa. Si eres mayor de 19 años te recomendamos realizar un mínimo de 2 horas semanales de ejercicio físico, al menos 3 días a la semana y en torno a 10000 pasos diarios. Pueden realizarse sesiones de un mínimo de 10 minutos a intensidad moderada combinando los distintos tipos de ejercicio:

  • Aeróbico: El ejercicio aeróbico o cardiovascular, consiste en movimientos rítmicos y repetidos que involucran a grandes grupos musculares. Aporta muchos beneficios a nuestra salud. Incluye caminar, correr, saltar, nadar, bailar, montar en bicicleta, esquiar, etc.
  • De fortalecimiento muscular: Se trata de ejercitar grupos musculares provocando una sobrecarga que conlleva una adaptación del músculo que a la larga lo fortalecerá, como con el levantamiento de peso.
  • De fortalecimiento o crecimiento óseo: Se basa en que el estímulo del hueso por impacto o tracción repetidos se asocian a un fortalecimiento o crecimiento óseo (evitando causar lesiones). Correr, saltar, fútbol, baloncesto, tenis… u otros deportes similares.

Empieza a cuidar tu cuerpo porque es el lugar donde vas a vivir toda la vida. Lo más difícil, como en todo, es el primer paso. Prueba y encuentra la actividad física que te motive ya sea en solitario o en compañía. Mueve tu cuerpo y tu vida hacia delante, aprovecha los beneficios del deporte y disfruta practicándolo.