Por fin…

¡Albricias! El Congreso de los Diputados ha decidido que los animales ya no serán cosas. En un alarde de generosidad o, más bien, de populismo, los políticos han caído en la cuenta de que los animales son seres vivos. No sólo eso, sino que son seres vivos dotados de sensibilidad. Hemos pasado de objetos que uno podría tener como un coche o un frigorífico a reconocer algo tan evidente como que los animales son seres vivos. ¡Ojo!, estamos en el siglo XXI cuando hemos reconocido la evidencia.

Para realizar esta ingente labor, se modificarán tres leyes: el Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil. Con el actual Código Civil los animales son “bien mueble” siendo propiedad de su dueño, incluso podían ser heredados. Según la proposición de ley presentada por el grupo parlamentario popular en el Congreso “Los animales son seres vivos dotados de sensibilidad. Solo les será aplicable el régimen jurídico de los bienes en la medida en que sea compatible con su naturaleza y con las disposiciones destinadas a su protección“.

La ley Hipotecaria indica lo siguiente “Salvo pacto expreso o disposición legal en contrario, la hipoteca, cualquiera que sea la naturaleza y forma de la obligación que garantice, no comprenderá (…) No cabe el pacto de extensión de la hipoteca a los animales de compañía“. ¡Yupi! Los animales ya no tendrán que cargar con las hipotecas. Mejor para ellos porque pesan un quintal.

Si a esto le sumanos la nueva redacción de la la Ley de Enjuiciamiento Civil: “No serán en absoluto embargables (…) Los animales de compañía, sin perjuicio de la embargabilidad de las rentas que los mismos puedan generar.”  Ahora los animales se podían embargar alegremente. Podían acabar en cualquier sitio sin ser reclamados. Toma ya.

Bueno, no hay mal que por bien no venga. El PP, al no poder aprobar leyes en el Parlamento ha tenido que sacar de la chistera una ley que no pudiera negar nadie con dos dedos en frente. Al tener que pasar todavía por el Senado la ley puede sufrir cambios y, seguramente, los tendrá.

Es un primer paso para que los animales no sean tratados como objetos. Vale que no se podrán comparar al 100% con un ser humano, pero de ahí a considerarlos todavía en el siglo XXI como cosas hay un buen trecho. ¿Pasará los mismo con los toros, serán sensibles? ¿Qué pasará con el IVA del veterinario y de los gastos relacionados con su mantenimiento?

Los políticos han descubierto que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad, la ciencia avanza que es una barbaridad.