La distancia ha provocado que el Tribunal Supremo haya optado por anular la custodia compartida, concediéndole la misma a la madre

El mes pasado salía a la luz una noticia referente a la inviabilidad de la custodia compartida. El caso concreto nos muestra a una mujer y un hombre divorciados con un hijo a cargo, la madre residía en Jerez de la Frontera (Cádiz) y el padre en Rentería (Guipúzcoa).

En la demanda de divorcio se solicitaba por parte de la madre la custodia exclusiva, mientras que el padre solicitaba la custodia compartida. Primeramente, se  estableció esta hasta que el niño cumpliera 6 años, por un período de 15 días como medida provisional pasando posteriormente a ser por períodos de 3 semanas tras la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 6 de San Sebastián, siendo confirmada dicha sentencia por la Audiencia Provincial de Guipúzcoa.

Tras estos sucesos, la madre decidió interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo, quién ha sido el que ha otorgado la custodia a la madre, en base al interés del menor. Y es que para el Alto Tribunal, supone un gran trastorno para el menor tener que trasladarse cada tres semanas a una distancia de unos 1000 kilómetros, teniendo el menor dos colegios y dos asistencias sanitarias distintas.

Dándose una respuesta similar a casos anteriores por parte del Tribunal Supremo, lo que puede ayudar a sentar jurisprudencia al respecto, vemos cómo ha prevalecido el interés del menor, concediéndole a la madre la custodia del mismo a esperas de que en el trámite de ejecución de la sentencia se establezca el concreto régimen de visitas y de la pensión alimenticia.

El hecho de que la madre haya sido quien se haya quedado con la custodia del hijo se ha basado en un informe psicosocial de 2016, según el cual —a pesar de que ambos progenitores demuestran mantener las ‘habilidades parentales’ precisas— se ha considerado a la madre más idónea por saber tolerar mejor la frustración y tener una personalidad más abierta y flexible que el padre, al que según dicho informe se ha considerado que aún cree en una posible reconciliación.

Con ello, no se descarta al padre como incapaz de atender sus funciones parentales, sino que se considera a la madre como preferible.

El padre recurrirá al Tribunal Constitucional

Parece que la historia no quedará aquí, puesto que el padre se plantea recurrir al Tribunal Constitucional mediante un recurso de amparo por vulneración de sus derechos fundamentales de tutela judicial efectiva y el principio de igualdad. Y es que, según la familia paterna, el niño ha creado muchos vínculos en Guipúzcoa, creyendo que la idoneidad de la madre se debe a una opinión subjetiva.

En un tiempo veremos si cambia la situación, pero por el momento se ha tratado de proteger al menor por encima de otra cosa aunque el hecho de que haya sido un progenitor concreto el que se haya hecho con la custodia del hijo puede llegar a ser más discutible, a pesar de la argumentación dada por el Alto Tribunal.