Mavi Mestre se convierte en la primera rectora de una Universidad española dejando atrás el ‘techo de cristal’

Con el 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, en el horizonte se ha producido un hecho insólito, por triste que parezca. Mavi Mestre, catedrática de Psicología de la Universidad de Valencia, ha conseguido imponerse en una apretada votación a Vicent Martínez. Así ha pasado a convertirse en la primera mujer en España en acceder a un puesto de esta índole. ¿Será este el fin del techo de cristal?

Este hecho refleja una triste realidad para los españoles, que vemos como una norma legal queda como “papel mojado”.

Mavi Mestre en su despacho

Repercusión de la Ley Orgánica 3/2007

A pesar de la promulgación de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres, la situación poco ha cambiado la situación hasta la fecha.

Las mujeres siguen teniendo enormes trabas para acceder a cargos de responsabilidad a medida que avanzan de su carrera profesional, lo que no se debe precisamente por su falta de preparación.

Los datos muestran que el número de mujeres cualificadas para la vida laboral es muy elevado, superando en numerosos ámbitos a los hombres. Pese a ello, a la hora de analizar los consejos directivos de las empresas grandes, el número de mujeres presente en los mismos es muy reducido.

Todo esto nos hace plantearnos la utilidad práctica que ha tenido la Ley Orgánica, que podríamos calificar de débil.

Significado del techo de cristal

Se conoce como techo de cristal a la limitación que sufren las mujeres en el desarrollo de su carrera laboral para acceder a cargos de responsabilidad. Esta limitación no se debe a algún tipo de normativa que así lo imponga, sino que se trata de una especie de barrera invisible.

Lo más probable es que sea la mentalidad de la parte empresarial, en la cual predomina el ascenso de los hombres por encima del de las mujeres. La respuesta fácil sería achacarlo a las interrupciones que sufre la carrera profesional de la mujer con el nacimiento de los hijos.

Sin embargo, hoy en día existen cada día más casos de mujeres que renuncian a la maternidad para poder tener una carrera laboral exitosa, o por propia voluntad, y pese a ello son muy pocas las que consiguen accceder a puestos de responsabilidad.

¿Qué soluciones podemos encontrar?

Puesto que no se trata de un límite material, como podría ser el hecho de que existiera algún tipo de normativa restrictiva, parece que la solución la tenemos en la educación.

Aunque parezca una utopía, si conseguimos educar a nuestros menores desde casa y desde la escuela en la igualdad de géneros (ser hombre o mujer es indiferente: lo único que es relevante es la cualificación adquirida y nada más). En ese momento será cuando, según la opinión de un servidor, podremos acabar con el techo de cristal y las mujeres podrán ascender a los puestos más altos de las entidades en igualdad de condiciones a las de los hombres.

Mestre parece mostrarnos un camino más prospero y justo para el futuro.

¡Qué así sea!