Que comiencen los pactos

El 27 de octubre del 2017 se aprobaba por primera vez la aplicación del artículo 155 de la Constitución de España como consecuencia de la proclamación y suspensión a los cinco minutos de Carles Puigdemont en una declaración en el parlamento de Cataluña. ​Dos meses después de aplicar tales medidas estamos como al principio: los partidos independentistas tienen mayoría en el parlamento catalán. La situación promete que dará sorpresas y giros que no esperamos.

Por lado está el vencedor de estas elecciones: Ciudadanos. Es la primera vez que un partido no nacionalista gana las elecciones autonómicas en Cataluña. Ha jugado muy bien sus cartas y se ha hecho con el “voto útil” que dicen tanto los políticos. Ha sabido movilizar a sus electorado y al resto de personas de opción constitucionalista.

A continuación viene JuntsxCat, coalicción liderada por Puigdemont huido a Bélgica, que ha dado la sorpresa en las elecciones. Antes de la campaña, era un partido muerto sin opciones de ser el partido independentista más votado, Ha logrado convencer al electorado independentista, especialmente al de la CUP. Ha sido el “sorprasso” en estas elecciones.

Por otra parte está situada ERC, una de las grandes perjudicadas en estas elecciones. De pasar ha duplicar en las encuestas en voto a JuntsxCat ha pasado a ser la tercera fuerza política. Sin duda alguna ha sido un varapalo para los dirigentes de esta formación. Su estrategia de no reeditar la coalicción de las pasadas elecciones viendo que estaban muy por encima de su rival más directo, no les ha sevido para nada.

Los socialistas también se han llevado un baño de realidad. Al intentar abarcar tanto terreno ideológico a ambos lados unido a polémicas declaraciones de Iceta les han costado un puñado de votos. Solo hay que observar que ha repetido el mismo porcentaje de voto que en las anteriores elecciones y eso se que sumaron dirigentes de Unió en la candidatura socialista.

En Comú Podem tampoco se han librado de una ingrata sorpresa. Apesar del incremento en la participación, han bajado en escaños y en votos. Su intento de jugar a dos bandas no ha salido rentable ni los votantes han entendido esa estrategia. También, se suma que el efecto Colau ya no tiene el tirón de antes, ¿los barceloneses estarán contentos con su alcaldesa?

La CUP ha sido una de las grandes derrotadas al perder más de la mitad de los diputados, no se puede negar la evidencia. Muchos votantes han decidido votar por JuntsxCat con toda probabilidad. Lo único que le salva de la hecatombe total es que el resto de partidos independentistas les necesitan para la mayoría absoluta.

Si ya hemos hablado de grandes derrotas, lo sucedido al PP es el siguiente nivel que no sabemos si tiene un adjetivo calificativo. Sólo ha conservado al 36% de sus diputados pasando de 11 a 4. Sus grandes errores de comunicación, que ya vienen siendo habituales, su falta de empatía con el electorado y la nefasta gestión de Rajoy hacen que las consecuencias sean inevitables para un partido que está a un paso de la extinción en Cataluña.

Si todo esto no fuera suficiente diversión, a la ecuación hay que sumar otra variable: los diputados que están en la cárcel. Ahora hay ocho diputados electos que están en prisión preventiva o huidos, por no mencionar que hay otros veinte diputados imputados y su estado puede evolucionar en cualquier instante. Todo se reducirá a si los jueces permiten votar a los diputados que estén en prisión. Si consiguen sus pretensiones, mantendrán la mayoría absoluta en el parlamento catalán; si los jueces rechazan sus recursos, las mayorías serán inestables en las que pueden pasar cualquier situación.  Vosotros, ¿qué opináis?