The Good Place, la alegre serie a la que no se está haciendo suficiente caso y sorprende.

La primera temporada de The Good Place fue una dosis de “comedia” totalmente inesperada. La vi anunciada en varios sitios, pero parece que en las redes no hiciera ruido ante la idea de una sit-com que sucede en el cieloSin embargo, la ventaja de la misma es que los episodios estaban ajustados a un plan maestro que daba la vuelta a todo de forma sorprendente.

¡Alerta de spoilers!

Y ahora si no quieres entrar en el mundo SPOILER, deja de leer, por si no sabes lo que sucede en la primera temporada.

El episodio final doble mostraba que todo lo que habíamos visto no era realmente el cielo, era una gran treta de niveles que dejaba un panorama muy extraño para que la serie pudiera mantener su vida. ¿Qué pasará ahora?

Ahora sabemos que Eleanor (Kristen Bell), Chidi (Guillermo Jackson Harper), Tahani (Jameela Jamil), y Jason (Manny Jacinto) son los únicos seres humanos en The Good Place. Que es realmente un nuevo tipo de infierno que Michael (Ted Danson), en realidad un demonio, creó como un experimento de tortura. Con el cierre de la primera temporada se realiza un reinicio de todo el sistema, pero Eleanor dejaba una pista en la boca de Janet.

El problema de la serie que toma un giro tan drástico cuando revela todo, es que la mayoría asume que debería de terminar así. Arreglar algo en ese punto es difícil y surge la pregunta de qué podría ofrecer una segunda temporada para enganchar.

Michael Schur, el artífice de los grandes giros

No debemos subestimar a Michael Schur, el hombre detrás de series como The Office o Parks and Recreation. Esta segunda temporada, revela que estábamos en realidad viendo el verdadero comienzo de la serie. Por lo que podemos ver que la primera temporada fue sólida y funciona como precuela.

La nueva da una sensación diferente. Sin revelar nada significativo de lo que sucede, el diálogo y el desarrollo de la trama están incluso, más perfilados. Lo más sorprendente es, que una serie así haya seguido adelante.

Puede parecer absurda que cuesta pensar que haya dado luz verde a una idea tan imaginativa. Al ver el episodio que inicia este regreso, asimilas que la primera temporada fue un campo de prueba.

Una vez metidos en este mundo vemos claramente qué es la verdadera The Good Place. Un mayor compromiso con los personajes, Ted Danson haciendo que sus pequeños tics cambien completamente el sentido del Michael. El resto sigue mejorando de forma similar sus actuaciones: si antes les habías cogido cariño, ahora les amas.

La serie es un caos que se desarrolla en un mundo cuya razón de ser es ir reinventándose a sí mismo. Algo que no veíamos venir y que no sabíamos que estábamos buscando. Una serie que no sólo no decepciona, sino que es mucho mejor; lo mejor que podemos encontrar en comedia.

Esperemos que Netflix le de el empujón que necesita para ponerla ya en el lugar que realmente merece.