Pon una tregua al calor infernal de Madrid con nuestra ruta de helados descomunal

ADVERTENCIA: no hacer esta ruta de una vez a no ser que seas un goloso de nivel descomunal.

Nuestro equipo de gastronomía no echa el cierre ni bajo la tremenda ola de calor que está azotando a todo el país. Esta vez, os traemos 6 paradas obligatorias para hacer el verano más llevadero.

¡Aquí te dejamos un mapa para que busques tu helado descomunal!

1. Amorino

Esta heladería en pleno centro de Madrid nos ofrece gran variedad de helados artesanos con una peculiaridad: su forma. Cuando pides un cucurucho, crean una flor de helado cuyos pétalos son de cada sabor que elijas. Además, para coronar tu helado puedes añadir un macaron bastante bueno: poco empalagoso y con gran equilibrio entre lo cremoso y crujiente. Si buscas un helado para refrescarte, pero con un toque más sofisticado, Amorino es un buen sitio.

 

2. Mad Waffle

Si lo tuyo es una buena merienda, Mad Waffle está diseñado exclusivamente para ti. ¿Por qué? Atento a la combinación: gofre de vainilla, chocolate o mixto; helado y varios toppings. No sólo tienes helado, si no que tienes una merienda un tanto descomunal.
Tienes opciones de waffles ya hechos, por 5,50€ o puedes crear el tuyo propio por 6€.
Es una experiencia que te recomendamos, pero a ser posible entre dos o un día que tu estómago tenga un agujero negro suplicando comida.
Nosotros pedimos nuestro waffle con helado de violeta, un manjar que os sugerimos que probéis.

 

3. La Pecera

Malasaña no podía faltar en esta ruta. Sí, reconocemos que nosotros también tenemos nuestro lado posturitas y queríamos fardar de helados por nuestras redes.
Esta vez, nos encontramos en un pequeño establecimiento en la calle Velarde con algo de cola en su puerta. Este pequeño lugar se llama la Pecera y nos ofrece una combinación especial de helado y pez hecho de masa de tortitas o gofre. Este pez de origen japonés, taiyaki, es una delicia que puedes llenar con helado y varios toppings. El precio varía entre 3,50 y 4,50 dependiendo de lo que elijas para tu taiyaki.

Nosotros nos lanzamos a la piscina y escogimos pink lemonade en un taiyaki de chocolate. Además, se habla muy bien del helado de matcha. Merece la pena probar esta combinación  por lo menos una vez, eso sí, como es lugar de culto para posturear, ármate de paciencia para la cola.

4. Da Roma

Italia y sus helados son una asociación express en nuestra mente. Pues Da Roma nos quiere transportar a la capital italiana con sus helados. Gran variedad de sabores y un personal bastante amable es lo que puedes encontrar en esta heladería próxima a la Glorieta de Cuatro Caminos. Es una buena opción si buscas una terraza en un lugar no demasiado concurrido de Madrid o una merienda a base de helado y crêpes.
Sus helados son bastante cremosos y con un sabor intenso, aunque no todos nos ganaron por igual. El sabor que más te recomendamos es el de dulce de leche. ¡Un manjar de lo dulce para los más golosos!

 

5. Artesanos de la Horchata

Bien es sabido que nuestro Levante tiene muy buenos helados y nuestra querida, y a veces poco comprendida, horchata. Por ello visitamos la fábrica de horchata que está escondida por el barrio de Tetuán. Un lugar sencillo con un perro muy simpático que te acoge en la puerta también puede ser descomunal.
La variedad de helados no era muy amplia, pero al probarlos, podíamos ver que eran artesanos 100%. Pedimos una tarrina de pistacho y leche merengada junto a una horchata bien fría… Todo ello por solo 4€. Es lo que tiene lo clásico, quizás no es el sitio más bonito o el mejor presentado, pero sí te ofrece calidad artesana a un precio más económico que las cadenas de establecimientos.

 

6. La Romana

El equipo de gastronomía todavía se está relamiendo tras probar estos helados. Cremosidad y sabor natural: quizás podríamos estar hablando del helado perfecto. Además puedes ver cómo van realizando los helados constantemente para ofrecerte siempre la mejor calidad. Como veréis en el mapa, tenéis varios repartidos por Madrid.
Si lo que quieres es un helado de 10, La Romana cumple con creces. ¡Y puedes llevarte tarrinas grandes a casa!