Talento desaprovechado de la multiplicada Noomi Rapace

La actriz sueca Noomi Rapace saltó a la fama por dar vida a Lisbeth Salander en la saga literaria Millennium. A parte de Siete Hermanas, pronto le llegarían ofertas y pudimos verla en Sherlock Holmes: Juego de sombras o Prometheus.

Siete hermanas es la película perfecta ya que era la oportunidad para demostrar su versatilidad en siete papeles. Y es que ella da vida a siete hermanas diferentes en este relato. Los problemas llegan cuando hay que llevar eso a la realidad. Ya que estamos ante una obra torpe que ni siquiera permite lucirse realmente a la actriz.

El argumento se basa en diversos problemas que han llevado a implantar al gobierno la política del Hijo único. En ese escenario, las siete hermanas logran esquivar la muerte segura haciéndose pasar por una sola de ellas. Para hacerlo todo más fácil. Cada una le asignan el nombre del día de la semana. A ellas se le asume una identidad común y puede nsalir al exterior.

El guión no es el plato fuerte

El guión de Max Botkin y Kerry Williamson plantea una serie de detalles interesante durante el primer acto. Estos te hacen pensar en una cinta que deja espacio a la reflexión sobre el escenario que plantea. Pero pronto quedan de lado para convertirse en una mediocre película de acción donde prima lo superficial.

La desaparición de Lunes es lo que provoca que el ritmo se dispare. Ya que sus hermanas no van a dejar de investigar hasta dar con ella. Pronto se darán cuenta de que alguien les ha tendido una trampa. Hay es justo cuando la película se sale de la línea. Hasta entonces habíamos ido conociendo las diferentes personalidades que tenía que abordar la actriz. El uso de los flashbacks era más o menos acertado para ilustrar mejor el viaje emocional de todas ellas.

Siete hermanas un tanto vacías

No es que Tommy Wirkola esté especialmente inspirado durante ese tramo inicial, pero lo que se cuenta te engancha lo suficiente como para querer saber qué va a suceder. Al menos, lo hace hasta que se olvida de ello para convertirse en un correcalles que fracasa con estrépito siempre que hace alguna pequeña pausa para centrarse en lo emocional.

Este fallo también limita el alcance interpretativo para la actriz, ya que llega un punto en el que la diferencia entre las hermanas es más física que cualquier otra cosa; por lo que el hecho de que una en concreta pueda llegar a morir pierde todo impacto. Uno sabe que hay más,  pero no están lo suficientemente bien diferenciadas (pese a los esfuerzos de la actriz en dar algo de espíritu a unos diálogos tan vacíos como lo que va sucediendo delante de nuestros ojos).

Desgraciadamente, no sólo la protagonista está algo desaprovechada

Por el camino aparecen otros personajes terriblemente desaprovechados, algo difícil de entender cuando la duración se dispara a unas excesivas dos horas. Había tiempo de sobra para dar algo más de cancha a la evolución narrativa y de personajes. Sin embargo, se dedican a ir saltando de una escena de acción a otra sin, ni siquiera, conseguir que ninguna de ellas sea especialmente memorable.

El desenlace echa mano de un giro de guión un tanto burdo con el que se busca dar otra dimensión a lo sucedido. Un fracaso estrepitoso que añade una pequeña dosis de confusión a lo que sucede. No es que antes llegase a poder ser calificada horrible, pero la película sí se había vuelto ya demasiado rara para mi gusto.

En definitiva, Siete hermanas tiene un inicio prometedor y unas esforzadas interpretaciones de Noomi Rapace, pero acaba malgastando por completo su llamativa premisa. Por lo tanto, estamos ante una cinta de acción en el que la ciencia-ficción baja a un segundo plano; quedando, al final, un relato de acción poco interesante en el que la superficialidad se adueña de la película hasta casi destruirla.