Banksy-wismichu

En las últimas semanas Banksy y Wismichu han protagonizado dos grandes escándalos en el mundo del arte

‘A priori’, puede que Banksy, artista urbano, y Wismichu, youtuber con millones de seguidores, no tengan nada en común. Durante estas últimas semanas ambos han dejado a la gente con la boca abierta, algunos con enfado y otros con admiración. Personajes polémicos que han protagonizado performances llamativas y de mensaje controvertido.

Se advierte que los dos casos han sido cuidadosamente preparados, lo que resalta un objetivo y un mensaje a transmitir, la pregunta es cuál. También, han supuesto claros beneficios sociales y económicos a sus autores. Una estrategia de marketing brutal que ni la mejor agencia podría planificar. Debido a esto, es posible que el mensaje que en un primer momento querían transmitir algún mensaje se haya difuminado.

Ahora, comentaremos con más detalle cada acción protagonizada por Banksy y Wismichu.

Banksy y el cuadro que se destruye

El pasado 5 de octubre en Sotheby’s, una de las casas de subastas más internacionales y antiguas del mundo, en Londres, subastó la obra de Banksy ‘Girl with Balloon’ por 1,18 millones. Hasta aquí todo bien, si no fuera porque justo en el momento de ser adjudicado, a través de un mecanismo oculto en el cuadro, la obra se ¿auto-destruye?

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Going, going, gone…

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Los asistentes se llevan la mano a la boca con un claro gesto de sorpresa, ya que una gran obra se estaba perdiendo. Banksy enfrentándose al mercado del arte, criticando su estructura desde dentro, y al capitalismo. Días después, ironías de la vida, esta creación es rebautizada como El amor está en la papelera y su valor se duplica. Un gran negocio para el artista, la casa de subastas y para la coleccionista propietaria de la obra.

El mensaje de crítica al mercado del arte pierde fuerza y refleja una vez más lo absurdo del ser humano, nos hace pensar sobre en qué radica el valor de una obra. Este gesto de crítica o no crítica, hizo que pocos titulares hablaran de la gran noche de la artista Jenny Saville. Y es que esa noche, también en Sotheby’s, se vendió Propped (Apoyada) por 10,8 millones de euros, e hizo historia con el precio más alto jamás pagado por una artista viva. Una obra que rompe con los estándares de belleza, y en la que destaca el volumen del cuerpo y sus curvas, mujeres desnudas desde la mirada de otra mujer.

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“[I] made a body that was too big for the frame, literally too big for the frame of art history” – Jenny Saville. One of the most influential paintings by a British artist of the last thirty years, 'Propped', shattered canonised representations of female beauty. This superlative self-portrait propelled a young Jenny Saville to renown following its inclusion in the most provocative and ground-breaking exhibition of contemporary art that Britain had ever witnessed, 'Sensation: Young British Artists from the Saatchi Gallery' @royalacademyarts. The remarkable painting will be offered at auction for the first time during Frieze Week, from the collection of visionary collector, patron and museum trustee, the late David Teiger. Proceeds from the sale of the painting will benefit Teiger Foundation – soon to be one of the world’s largest and most significant contemporary art foundations. #SothebysContemporary #JennySaville

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Wismichu  y bocadillo en Sitges

Hace semanas que el youtuber Wismichu, Ismael Prego, promocionaba su primera película Bocadillo y anunciaba que se presentaría en el Festival de Sitges. El viernes 12 de octubre, ante una sala repleta de espectadores, se pudo ver por fin el film. Una proyección de tres minutos en bucle pidiendo un bocadillo durante una hora.

El público se indignó a lo que parecía una broma por parte del youtuber, tras haber pagado entre 5 y 11 euros para poder ver la película. No solo se sintieron estafados por una proyección vacía de contenido, también porque en la entrada de la sala una hoja anunciaba que al entrar cedían su imagen para el rodaje del documental de Bocadillo.

Esto puede puede significar una broma más, una provocación por parte de Wismichu al festival y al cine en general, a lo que algunos fans lo ven como una genialidad. Para otros, un experimento social para evaluar la reacción de los espectadores o una reflexión sobre la influencia de los creadores de contenido. En los últimos años, youtubers e influencers con millones de seguidores lanzan productos como libros, cds, series y demás creaciones de dudoso valor artístico. ¿Da igual lo que hagan porque la gente lo comprará?

Estas preguntas se podrán resolver en el documental que está realizando sobre Bocadillo, o tal vez no. Puede que no haya nada más allá del “troleo” y provocación fácil, pero nos hace pensar en el papel de los festivales de cine como preservadores de este séptimo arte. Por proyectarse en ese contexto se le puede llamar cine, y regresamos a la cuestión de dónde radica el valor de la obra.